sábado, 24 de junio de 2017

Los riesgos de la fibrilación auricular





La fibrilación auricular es una arritmia que puede llegar a ser mortal. En este post desarrollaremos los riesgos que conlleva esta patología.
Lo primero que hay que aclarar es que los riesgos no están relacionados a la presencia o no de síntomas ni al tipo de fibrilación auricular (paroxística, persistente o permanente).
Padecer Fibrilación auricular multiplica por cinco el riesgo de padecer un accidente cerebrovascular, tiene entre tres y cuatro veces más posibilidades de desarrollar insuficiencia cardíaca y hasta dos veces más el riesgo de muerte que una persona que no la sufre. 

El tratamiento de la FA está dirigido a prevenir la morbilidad y la mortalidad: evitar el tromboembolismo, optimizar la función cardíaca, prevenir la remodelación del corazón y mantener el ritmo sinusal.
El profesional establece el riesgo embólico del paciente con FA a través de la escala CHADS 2, en la que puntúa con un punto según los siguientes criterios.


+Ictus o accidente isquémico transitorio (en caso de haber sucedido lleva doble puntaje)
+Edad > 75 años
+Hipertensión arterial
+Diabetes mellitus
+Insuficiencia cardíaca

Conoce tu riesgo de ACV aquí

Otra herramienta para los cardiólogos es el HAS-BLES que mide el riesgo de sangrado en base a: Hipertensión, función anormal renal y del hígado, ACV, sangrado, Labile INRs,  edad (>65 años), historial de drogas y alcohol.  Se otorga un punto por cada ítem, pudiendo sumar un máximo de nueve puntos (si es que el paciente tiene función anormal del hígado y del riñón obtiene dos puntos, al igual que si consumió drogas y también alcohol) y si el cálculo es mayor o igual a tres el riesgo de hemorragia es alto, por lo que hay que hacer un seguimiento regular del paciente.

En todos los casos quedará en manos del profesional evaluar el riesgo-beneficio del tratamiento en cada paciente.


miércoles, 21 de junio de 2017

Tipos de Fibrilación Auricular



Hemos tratado antes el tema de la fibrilación auricular, pero hoy vamos a centrarnos en dos tipos de esta arritmia: paroxística ideopática y fibrilación auricular secundaria.
En el primer caso, cuando hablamos de paroxística significa que las crisis no son constantes sino que aparecen y desaparecen, y tienen una duración variable (a veces duran días otras solo unos minutos). Muchas veces, este tipo de fibrilación auricular con el tiempo se convierte en permanente. Y al referirnos a ideopática quiere decir que su origen es desconocido.  Aunque la aparición de los episodios arrítmicos no sea constante, hay beneficios comprobados en mantener el ritmo sinusal (normal) en estos pacientes. Entre ellos podemos encontrar:
+Alivio de los síntomas
+Mejoría hemodinámica
+Evitar la taquicardiomiopatía
+La reducción del remodelado eléctrico/mecánico del corazón
+La reducción de los eventos embólicos, de la mortalidad e internaciones.
Tratar a los pacientes con fibrilación auricular paroxística trae algunos riesgos como los efectos colaterales de los fármacos y los riesgos propios de los procedimientos intervencionitas.



El segundo tipo es la fibrilación auricular secundaria (persistente o permanente).  Esta suele ser consecuencia de remodelado estructural del corazón producto de una patología preexistente (como puede ser cicatrices del tejido cardíaco luego de un infarto, miocarditis o insuficiencia cardíaca).   Esta puede tener distintas causas:
+Causa cardiovascular aguda: cirugía cardíaca, infarto agudo de miocardio o miocarditis.
+Causa  cardiovascular crónica: hipertensión, enfermedad coronaria, insuficiencia cardíaca, patología valvular.
+Causa no cardiovascular: hipertiroidismo, EPOC, obesidad, diabetes.


Tanto para la fibrilación auricular paroxística ideopática como para la fibrilación auricular secundaria el tratamiento puede ser a través de antiarrítmicos o de un procedimiento mínimamente invasivo llamado ablación. 


domingo, 18 de junio de 2017

¿Cuándo recurrir a la ablación de arritmias cardíacas?



En diferentes post anteriores hemos hablado de la ablación de arritmias cardíacas y de sus principales características. Hemos dicho también que son la solución definitiva para las arritmias del corazón al eliminar el tejido que late a destiempo en el corazón.  Pero hoy hablaremos del tratamiento de la ablación y de fármacos y las diferencias entre ellos.
Las dos maneras de tratar las arritmias son con medicación y con ablación. No todas las arritmias son candidatas a la ablación. Depende del tipo de arritmia, de su frecuencia y de si es posible reproducirla en el laboratorio de electrofisiología. La ablación es un procedimiento mínimamente invasivo por el cual se busca eliminar los grupos de células cardíacas que laten fuera de ritmo. Se lo hace a través de un catéter que va a través de la vena hasta el corazón y quema las células a través de temperaturas extremas: calor (radiofrecuencia) o frío (crioablación).
Así como hay arritmias que no cumplen con los requisitos para hacer una ablación, hay otras que no responden ni a los medicamentos ni a los cambios de vida, y la única opción para tratarlas es la ablación. En otros casos, el paciente puede tener problemas con la medicación como no tolerar los fármacos o no querer ingerirlos. Las arritmias en las que más se utiliza este procedimiento mínimamente invasivo son en la fibrilación auricular, en la taquicardia supra ventricular y en algunos casos de taquicardia ventricular.  Pero también se ablaciona la taquicardia por reentrada nodal aurículo ventricular, el Wolff-Parkinson- White, extrasístoles ventriculares y el aleteo auricular.

Cuando se decide optar por los medicamentos antiarrítmicos, dependerá del tipo de arritmia la droga que se utilizará y los complementarios. En el caso de la fibrilación auricular los más comunes son la amiodarona y la propafenona. La primera puede producir hasta un 27 por ciento de efectos adversos  (entre los que se encuentra la fibrosis pulmonar, problemas en la tiróides, está contraindicada para pacientes hepáticos). La segunda tiene la limitante de que solo se utiliza cuando no hay cardiopatía asociada, fibrosis pulmonar o EPOC.
El artículo Radiofrequency Ablation vs Antiarrhythmic Drugs as First-Line Treatment of Paroxysmal Atrial Fibrillation (RAAFT-2) A Randomized Trial publicado en JAMA en 2014 habla sobre cuándo utilizar la ablación por radiofrecuencia como tratamiento y cuándo los antiarrítmicos. La fibrilación auricular fue la arritmia que se analizó en este estudio porque es la más prevalente en la práctica clínica. El ensayo randomizado incluyó 127 pacientes con fibrilación auricular paroxística y sin previo tratamiento de fármaco antiarrítmico. Se hizo entre 2006 y 2012. En 61 pacientes se utilizó medicamentos y en 66 se realizó la ablación, a los dos grupos se los siguió por 24 meses.  La conclusión de los investigadores fue que “entre los pacientes con FA paroxística sin tratamiento antiarrítmico previo, la ablación con radiofrecuencia comparada con fármacos antiarrítmicos resultó en una menor tasa de recurrencia de arritmias auriculares a los dos años de seguimiento. No obstante, la recurrencia fue frecuente en ambos grupos”.


lunes, 12 de junio de 2017

Apnea del sueño: ¡atención con la salud del corazón!




La manera de dormir puede estar dando señales sobre la salud cardíaca y hay que prestarle atención. La apnea obstructiva del sueño es lo que sucede cuando la respiración se detiene por unos momentos mientras la persona está dormida.  Estas pausas o respiraciones superficiales suceden porque las vías respiratorias están bloqueadas de manera parcial o se estrecharon. El aire pasa por la parte estrecha u obstruida genera ronquidos.
 La respiración puede detenerse solo por unos segundos o llegar a durar minutos. La frecuencia con la que esto sucede puede ser más de 30 veces por hora. Muchas veces la respiración se restaura tras un ronquido fuerte o un sonido como que la persona se estuviera ahogando.  
Esta situación que sucede mientras la persona duerme afecta la calidad del sueño y el descanso.  Generalmente la persona que sufre la apnea del sueño no es consciente de lo que le sucede mientras duerme y es un familiar quien puede detectarlo.

El cansancio y la calidad de sueño no es la única consecuencia de la apnea del sueño,  también produce cambios en los órganos predisponen a la aparición de problemas cardiológicos como aumentar la presión arterial, el riesgo de sufrir un infarto, un accidente cerebrovascular, insuficiencia cardíaca. También aumentan las probabilidades de arritmias y de sufrir diabetes y obesidad.

¿Por qué sucede?                                            
Durante el día, cuando la persona está consciente, los músculos de la garganta y las vías respiratorias están abiertas pero al dormir, esos músculos se relajan y la garganta se estrecha (la lengua y las amígdalas son más grandes que la abertura de la tráquea). En las personas sin inconvenientes esto no es un problema para que el flujo de aire que llega a los pulmones sea el necesario.  Pero si hay estrechamiento y obstrucción se produce la apnea. Por lo tanto, no llega el suficiente aire a los pulmones y se reduce el oxígeno en sangre, lo que eventualmente afecta al resto de los órganos del cuerpo. Cuando baja el oxígeno el cerebro reacciona e interrumpe el sueño, se tensan los músculos de las vías respiratorias y se abre la tráquea, y así se regresa a la respiración con un ronquido.
La falta de calidad en el sueño aumenta la hormona de estrés y esto afecta la salud cardíaca.

¿Cómo detectarla?
Uno de los principales signos de esta patología son los ronquidos fuertes y también la somnolencia y cansancio diurnos. Otros síntomas pueden ser trastornos respiratorios, hipertensión arterial, angina de pecho,  ataque cardíaco, ACV o arritmias. Inclusive puede manifestar dificultad de atención y concentración, depresión y falta de libido.
La manera de diagnosticar la apnea es con un estudio que se realiza durante toda una noche y se monitorea al paciente  con detectores de las variaciones de respiración. El nombre del estudio es polisomnografía.
Puede realizar aquí un cuestionario que lo ayudará a detectar si usted sufre la apnea

¿Quiénes tienen más riesgo de padecer apnea del sueño?
Ciertos factores como la obesidad o sobrepeso (el interior de la tráquea se estrecha por el tejido graso adicional en las paredes), consumo de alcohol o psicofármacos, tabaquismo, tener una lengua grande o amígdalas prominentes (en los niños) predisponen a sufrir apnea del sueño.
Los hombres son más propensos a sufrir esta enfermedad. No hay una edad particular, puede aparecer en cualquier etapa pero las posibilidades aumentan con la vejez porque se limita la capacidad de las señales del cerebro para mantener los músculos de la garganta rígidos en el sueño. Los antecedentes familiares también son un factor de riesgo.  Otro grupo más propenso a sufrir la apnea son aquellas personas que tengan reducido el tamaño de las vías respiratorias en la nariz, garganta o boca. Esto a veces es consecuencia de alergias o problemas que causen congestión.

¿Cómo se trata?
El estilo de vida tiene un rol importante en el tratamiento ya que hay que eliminar los hábitos que ponen a la persona en el grupo de factores de riesgo, como por ejemplo fumar o tomar alcohol, mala alimentación que lleva al sobrepeso, entre otros.
La posición al dormir puede ser de ayuda para mejorar este problema, es preferible hacerlo de costado para despejar la garganta.
Sin embargo, existen unos dispositivos que ayudan a mejorar el flujo de aire. Se llaman CPAP y son una máscara que se conecta a un aparato que impulsa aire a mayor presión que el ambiente.  La máscara puede cubrir solo la nariz o boca y nariz.  Un técnico instala el equipo en su casa y lo ajusta a los requerimientos médicos.
En algunos casos, se indica cirugía para mejorar el flujo de aire.





domingo, 4 de junio de 2017

tratamiento para la insuficiencia cardíaca


Como hablamos en el post anterior, la insuficiencia cardíaca puede aparecer de forma abrupta o ser producto de una lenta progresión y terminar convirtiéndose en una enfermedad crónica.  Si bien, la única manera de curar esta enfermedad coronaria es el transplante de corazón, existen maneras de cuidar a un paciente con insuficiencia cardíaca y tratamientos que se pueden aplicar para mejorar su calidad de vida y reducir los síntomas.
En cuanto a la medicación que se puede otorgar a un paciente de este estilo está basado en drogas como beta bloqueantes, inhibidores o antagonistas del sistema de renina angiotensina, antagonistas de la aldosterona, diuréticos y digoxina.
Hay pacientes que cumplen los criterios para el implante de resincronizador cardíaco, que ayuda a que ambos ventrículos puedan bombear coordinados. Esto mejora la calidad de vida del paciente reduciendo las limitaciones físicas, pero no curan la insuficiencia cardíaca. Cuando el paciente además tiene riesgo de muerte súbita se implanta un resincronizador cardíaco con cardiodesfibrilador.

A continuación los criterios para ser considerado para un resincronizador cardíaco.


martes, 30 de mayo de 2017

Síntomas de la insuficiencia cardíaca




Hablamos de insuficiencia cardíaca cuando el corazón no recibe de manera eficiente la sangre desde los pulmones y la periferia, y además, no es capaz de bombear la sangre para que llegue a los tejidos. Existen varias causas que pueden derivar en insuficiencia cardíaca, la más frecuente es el infarto de miocardio o una enfermedad coronaria crónica. También se puede generar a partir de enfermedad de las válvulas, de arritmias o enfermedad del músculo.
Esta enfermedad cardíaca puede aparecer abruptamente cuando por ejemplo hay una miocarditis o infecciones; pero también puede tener una aparición progresiva con un avance lento, esto se produce cuando hay infartos y secuelas de infartos grandes. En este último caso se convierte en una condición crónica y se asocia al bloque completo de rama izquierda (el disincronismo que genera ese bloqueo entre los dos ventrículos produce un mal uso de los volúmenes cardíacos, lo cual puede terminar en el empeoramiento del paciente).


 Los síntomas de la insuficiencia cardíaca son:

  • ·         Cansancio extremo
  • ·         Dificultad para respirar
  • ·         Edemas
  • ·         Hinchazón en las extremidades
  • ·         Retención de líquidos
  • ·         Piel azulada
  • ·         Fatiga
  • ·         Mayor necesidad de orinar en las noches
  • ·         Disnea paroxística nocturna (necesidad de dormir sentado para poder respirar correctamente).
  • ·         Congestión
  • ·         Tos
  • ·         Falta de aire
  • ·         Caída de la presión arterial
  • ·         Falta de fuerza
  • ·         Bajar de peso
  •       Bendopnea (en insuficiencia cardíaca avanzada)



Hay una escala que sirve de guía a los cardiólogos para conocer la clase funcional que tiene cuatro etapas y se basa en las limitaciones físicas que los síntomas que sufre le determinan al paciente.





domingo, 28 de mayo de 2017

¿Cuáles son los factores de riesgo del infarto?



En las enfermedades cardiovasculares la clave fundamental es la prevención. Para esto es necesario conocer bien cuáles son los factores de riesgo y saber si uno tiene mayor o menor predisposición. Por eso, en este post explicaremos cada uno de los puntos que ponen a la persona en mayor riesgo de padecer una enfermedad coronaria que termine derivando en infarto.

-Hipertesión arterial
Es de las enfermedades cardiovasculares más comunes. El corazón bombea la sangre oxigenada a través de las arterias y hacia todos los órganos del cuerpo. Cuando la sangre transita por las arterias genera una presión. Hipertensión es cuando el promedio de la presión sitólica (también llamada máxima se mide cuando el corazón se contrae) y diastólica (mínima, se mide con el corazón en reposo) supera el límite de 140 mmhg para la primera y  90 mmhg para la segunda.
Como este punto se refiere a la fuerza que ejerce la sangre al pasar por las arterias, si las arterias contienen placas de colesterol inestable, esta presión puede movilizarlas y causar un bloque que derive en un infarto.
La hipertensión puede regularse con medicación y con un estilo de vida saludable.

-Tabaquismo

Esta enfermedad se lleva el primer puesto  como causa de muerte prevenible, según la Organización Mundial de la Salud. Es la adicción a la nicotina que contienen los cigarrillos, además de otros miles de químicos más. Hay muchas enfermedades que se relacionan con el hábito de fumar (cáncer, EPOC, trombosis, etc), pero una de las principales son las cardiovasculares. Los infartos, las obstrucciones coronarias, de arterias en las piernas, del cerebro o la aorta, como también arritmias.

Solo fumar un cigarrillo al día, aumenta el riesgo de infarto cardíaco y ACV. Las posibilidad de padecer una cardiopatía es proporcional a la cantidad de cigarrillos fumados al día y al número de años en los que se mantiene este vicio. Un ex fumador puede recuperar su salud, ya que cuanto más tiempo pase sin exposición al humo, más se diluyen los efectos negativos, aunque no desaparecen por completo. La incidencia de la patología coronaria es tres veces mayor en fumadores que en no fumadores.
La nicotina y el monóxido de carbono son los responsables de producir isquemia cardíaca. La primera libera adrenalina y noradrenalina que dañan las paredes internas de las arterias, también aumenta el tono coronario con espasmo, genera alteraciones en la coagulación, sube el colesterol LDL (llamado “malo”) y reduce el HDL. En el caso del Monóxido de carbono sus efectos están relacionados a la disminución de oxígeno al músculo cardíaco y el aumento de colesterol y de agregabilidad plaquetaria (es decir la capacidad de formar coágulos).


-Dislipidemia
Este punto se refiere a la alteración de los triglicéridos y del colesterol. El colesterol forma parte de la estructura de la membrana de las células, sirve para la producción de las hormonas cortisol, aldosterona y las sexuales. También participa de la producción de vitamina D y sales biliares. Su manera de circular por el organismo es a través de partículas llamadas lipoproteínas y hay tres tipos: LDL, HDL y VLDL. El LDL es el que contribuye con el depósito de grasas en las paredes de las arterias, que son las que forman las placas que estrechan el diámetro de la arteria y por ende, el espacio por el que circula la sangre. Cuando estas placas cierran el paso por completo, impiden que la sangre llegue al corazón y los tejidos irrigados mueren. A esto se le llama infarto de miocardio.
El nivel de colesterol total en sangre debe estar entre 150 y 200 mg/dl para estar en los parámetros normales, si es superior puede ser perjudicial para el cuerpo y relacionarse con la arterioesclerosis. Para que el LDL sea un valor normal tiene que ser menor a 130 mg/dl (sin embargo los pacientes cardíacos deben mantenerlo bajo los 100). Los valores normales del HDL en mujeres es mayor de 50 y en hombres mayor a 40 mg/dl.
Cuando el paciente sufre dislipidemia puede presentar acumulación de colesterol en la piel o en los tendones, también los xantelasmas palpebrales (colesterol en los párpados), anillos corneales (un círculo amarillento alrededor de la córnea).
Los Triglicéridos también son lípidos pero están en el tejido adiposo e intervienen en el endurecimiento y estrechamiento de las arterias. Los triglicéridos se almacenan en los tejidos como reservas de energía para los músculos y el cerebro. El nivel normal de triglicéridos en sangre debe ser menor a 150 mg/dl. Si es mayor, comienza a enfermar a las arterias. Están estrechamente vinculados a la diabetes y a la obesidad.

-Sedentarismo
El ejercicio es bueno para regular el peso, disminuir la grasa corporal, fortalecer el músculo cardíaco. Las personas sedentarias son más propensas a la obesidad y a desarrollar las enfermedades asociadas a la misma. Quienes se ejercitan regularmente tienen menos infartos de miocardio, accidentes cerebrovasculares y cáncer de colon, mama y vejiga.
El ejercicio también controla la diabetes, la hipertensión y el colesterol, así como reduce el estrés y la ansiedad.
Pero uno de los beneficios principales que aporta el ejercicio es mejorar las células que recubren las arterias por dentro.
Se recomienda al menos realizar 30 minutos diarios de ejercicio, que puede ser desde una caminata hasta una rutina de entrenamiento más intensa. Los pacientes que tienen enfermedad cardíaca deben consultar con su cardiólogo la intensidad y el estilo de ejercicios que pueden realizar.
infarto


-Consumo de drogas y alcohol
El alcohol en exceso y a lo largo del tiempo puede dañar el corazón, ya que es tóxico para el músculo cardíaco y lo debilita. Según estudios realizados en animales, el etanol deprime la contracción del miocardio y además, libera catecolaminas desde la médula suprarrenal, lo que puede disfrazar la depresión del músculo cardíaco. Con el tiempo, este desgaste, puede producir miocardiopatía dilatada (corazón dilatado) y derivar en insuficiencia cardíaca. En algunos casos, el alcohol también puede generar arritmias como la fibrilación auricular.
En referencia al consumo de drogas (sustancias adictivas usadas para la estimulación o depresión del sistema nervioso central), cada tipo en especial tiene diferentes efectos y consecuencias en el cuerpo humano. Por ejemplo, la cocaína y sus derivados actúan sobre el sistema cardiovascular como consecuencia de la activación del sistema nervioso simpático. La adrenalina aumenta su concentración hasta cinco veces por sobre los niveles normales, se produce taquicardia, vasoconstricción e hipertensión. Según la Fundación del Corazón el peligro de sufrir un infarto agudo de miocardio en personas de bajo riesgo es 24 veces superior durante los 60 minutos siguientes al consumo de cocaína (independientemente de la dosis o de si es la primera vez que se consume). El éxtasis tiene consecuencias muy similares ya que estimulan la liberación de noradrenalina, dopamina y serotonina del sistema nervioso central.
En el caso de la marihuana, la dosis sí importa en los efectos cardiovasculares. Cuando es baja o moderada genera taquicardia y aumento del gasto cardíaco. Cuando la dosis es elevada genera bradicardia e hipotensión (baja de presión).Según la Fundación del Corazón el riesgo de infarto es 4,8 veces superior en los 60 minutos siguientes al consumo.

-Diabetes

es una enfermedad crónica referida a la alteración de la producción de la hormona insulina (disminuye o desaparece), lo que lleva a una elevación de la concentración de azúcar (glucosa) en la sangre. El nivel de azúcar en sangre en ayunas no debe superar los 126 mg/dl para ser normal.
Los pacientes con diabetes tienen mayor riesgo de ACV y enfermedades cardiovasculares como infarto de miocardio o angina de pecho. Además, pueden cursar eventos cardíacos de manera asintomática lo que hace más difícil el diagnóstico y el tratamiento a tiempo.

-Obesidad
También se trata de una enfermedad crónica en la que hay excesivo tejido adiposo (grasa). La obesidad es de los principales factores de riesgo para el infarto y otras enfermedades coronarias. Está asociada a la mala alimentación y el sedentarismo. Trae complicaciones como altos niveles de colesterol y triglicéridos, así como diabetes, hipertensión, trombosis venosa profunda, síndrome metabólico y problemas en los huesos y articulaciones, entre otros.


-Genética
La herencia es algo de lo que nadie puede escapar. Si hay antecedentes familiares de enfermedad cardíaca, las posibilidades de padecerlo son mayores. Por eso la prevención es fundamental.
La etnia también influye, los descendientes de raza africana tienen mayor probabilidades de sufrir enfermedad coronaria.